El día en el que Amanda nació

20160719_150059Puede que muchos conozcan la historia de este dia, ya sea porque nos acompañaran en el hospital o porque yo misma lo conté; pero a unos dias de finalizar este 2016, quiero compartir como fué el martes en el que tomé una decisión.

Iniciaba el día martes 19 de Julio, como era costumbre, no pude dormir bien; estaba cansada de ir y venir de la cama al sillón (y al baño) durante toda la noche, hacía mucho calor y para variar me dolía mucho la cadera.
Recuerdo que desayunamos gorditas del puesto que se pone en las mañanas al final de la calle; ya eran las 11 de la mañana para cuando terminamos de desayunar y empezaba el orden del dia en Casa. El Pechán iniciaba labores en la oficina, a la cual yo ya no podía ir ( está en el segundo piso y ya era imposible que pudiera subir escaleras), así que me dispuse a ordenar un poco la casa en medida de lo posible.
Puse toda la ropa sucia y las sábanas de la cama en la lavadora, sabía que pronto tendría que ir al hospital y no queria llegar a dormir con las cobijas sucias. Pasarían un par de horas en completar todas las cargas de ropa sucia para terminar poco antes de la hora de la comida, pensaba yo (ilusa de mi jajaja).
Ese día las chicas salieron a atender un compromiso fuera de la oficina y el Pechán y yo lo aprovecharíamos para comer e ir al consultorio del hospital para la que sería la última revisión del ginecólogo.

Dejé la lavadora completando el último ciclo de la última carga y salimos al hospital poco antes de las 3:00hrs, ya que las consultas inician a esa hora y queríamos ser los primeros en ser atendidos para poder regresar a casa lo más pronto posible a seguir con nuestras actividades.
Sentados en la sala de espera nos vió el ginecólogo, y como ya había pasado la fecha en la que Amanda presuntamente debía haber nacido, me dijo esta frase: “para que te quedas a consulta, hoy hay lugar en quirófano, quieres la cesárea?”, no lo pensé ni dos segundos y le respondí: “va, de una vez, antes de que me arrepienta”.
Nos dió indicaciones para hacer el registro de ingreso al hospital y nos regresamos a casa por el equipaje; cuando regresamos ya tenia una carga de ropa lista para secarse, así que como pude me encargué de eso y terminé de alistar el equipaje faltante en la maleta.

Salimos para el hospital poco antes de las 3:30 (la imagen de arriba es la última donde salimos de casa siendo 2); documentaron mi ingreso y después de una breve llamada a mi casa informando que ya me quedaba a cesárea, me acompañaron un par de enfermeras a la que iba a ser mi habitación durante 2 días.
Me dieron una muda completa de hospital (bata, gorrito y botas) que tenía que ponerme, tomaron mis signos vitales y después de dos intentos fallidos, lograron ponerme una via en la mano.
Una vez terminado todo esto, me dejaron esperando en la cama de mi habitación, ya que en cualquier momento pasarían por mí para llevarme al quirófano.

Ya pasaban de las 4:30 cuando por error casi me ingresan antes de otra paciente que ya estaba programada para ese día, así que eso hizo que se me pusieran los nervios de punta y pedí ir al baño por ultima vez.
Cerca de las 5:00 ya estaba el Pechán acompañándome en la habitación, esperando a que fueran por nosotros, mientras estabamos nerviosos tomandonos fotos con la cámara.
Llamamos a mi papá para que fuera al hospital por las llaves de la casa y que nos auxiliara un poco a meter la ropa del tendedero una vez que se secara, ya que en esa época era verano y solía llover mucho por las noches.
Unos momentos después de eso, un par de enfermeros llegaron con una silla de ruedas a mi habitación, me acomodaron todas las “mangueras” que traía colgando y nos fuimos rodando al quirófano.
Dejaron al Pechán afuera del quirófano, ya que todavía no estaba vestido para entrar. (Me dijeron que no iba a poder entrar mientras me preparaban).
Se presentaron conmigo todo el personal del staff que me iban a acompañar todo el tiempo que fuera necesario, debo decir que todos fueron sumamente amables y muy pacientes conmigo, ya que yo iba temblando de miedo, les conté que nunca me habían hecho alguna intervención quirúgica y que era algo extremadamente nuevo para mí.
El anestesiólogo fué muy amable y me explicó como iba a ser el proceso completo, así como también me dio un leve masaje en la espalda y me ayudó a relajarme un poco.
Me colocó una inyección en la espalda baja, la cual no me dolió mucho, sino que fué una ligera molestia; después de eso, me dijo que iba a introducir la anestesia para poder iniciar la intervención; no pasó un minuto cuando comencé a sentir las piernas pesadas y dormidas, fué esa la señal para acomodarme en la plancha y extenderme los brazos (yo les decía que si me iban a crucificar jajajajajaja), en uno me pusieron el aparato para medir los signos vitales y el otro lo dejaron libre.
El ginecólogo me puso una pantalla azul frente a mi cara, para que no pudiera ver mis menudencias expuestas y muriera del susto (o del asco), y mientras eso pasaba, el anestesiólogo me puso en su equipo de sonido mi selección musical (Air Supply, por supuesto), comenzamos a platicar sobre todos los discos que tengo y los conciertos a los que he asistido cuando de repente escucho al ginecólogo decirme: “vas a sentir dolor, porque tengo que hacer presión” y sí, efectivamente, sentí mucho dolor, pero solo por breves instantes, ya que esa era una zona que no tenia anestésicos (recordemos que no sentia de la cintura hacia los pies, pero si sentia las costillas y el pecho jejeje), como valiente que soy, cerré los puños y respiré profundo, (no me gusta quejarme del dolor ni llorar cuando me duele algo) recordé mi canción de Mulán y esperé a que pasara esa sensación.

Después de que pasó ese dolor, seguí platicando con el anestesiólogo y le pregunté que si ya habían dejado pasar al Pechán, (no me dijeron cuando entró al quirófano) y unos minutos después, a las 6:06 mientras escuchábamos “Dance with me” de Air Supply, el llanto de Amanda se hizo presente y recordé cual era el propósito de estar en el hospital en ese momento.
La envolvieron en una tela, me la mostraron y la llevaron a pesar y medir; después de eso, la acercaron a mi cara para darle un besito y poder conocernos después de tanto tiempo de vivir juntas.
En cuanto escuchó mi voz, inmediatamente intentó mirarme; estuvimos breves instantes los tres juntos, ya que el pediatra iba a llevarse a Amanda y al Pechán al cunero.

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               La vi en el cunero, solo en estas fotografías jejejeje. Foto cortesía de mi papá.

Con ellos fuera del quirófano, terminaron la cirugía y me remendaron mi pancita; me trasladaron en una camilla hasta mi habitación. Amanda debía permanecer un par de horas en el cunero antes de regresar conmigo, pero al coincidir el horario en el que ella iba a estar ahí con el limite de tiempo de los bebés con sus padres, no pude estar con ella por la noche. Lo cual me dejó bastante tiempo para descansar un poco y recuperarme del dolor que sentía por la herida que me acababan de hacer.
Como todavía me estaban administrando medicación para el dolor, esa noche sentí que todas las molestias desaparecían y que estaba durmiendo en la cama más cómoda de todo el mundo.
(Al día siguiente me desperté sin dolor y sin saber donde estaba, benditos 20 segundos de confusión)

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                                           La primera foto de Amanda. Cortesía del Pechán.

Los días que siguieron a ese, fueron sumamente caóticos, dolorosos, cansados y llenos de incertidumbre, pero al mismo tiempo, también estuvieron llenos de descubrimientos y pequeñas alegrías que, hicieron que pudiera sobrevivir al paso de los mismos.

Y  así fué que con sus 3.800 Kgs y 50cm llegó Amanda a este mundo un inesperado martes 19 de Julio a las 6:06.

 

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