Los verdaderos cuentos de Hadas – Parte I

belladurmienteSe acerca Halloween y las festividades del día de Muertos en México, lo cual crea un ambiente propicio para sacar las historias mas macabras para contar y repetir. Estas fechas siempre son fenomenales para asustar o crear el miedo, y vaya que casualmente me ha dado por investigar y leer las versiones originales de los cuentos de hadas de antaño, y muchas de ellas son dignas de una compilacion de cuentos de terror.

Para la primera parte, he decidido poner las distintas versiones de “La Bella Durmiente”, a cuadros me quedé cuando las leí todas y solo pude pensar: ¿Que les cuesta a los de Disney sacar un compendio de todas estas versiones? Sería mucho mas entretenida y nadie viviría en el engaño.

Sin entretenernos mas, aqui está.

Talía, Sol y Luna de 1635.

Hay una versión en napolitano de 1635, escrita por Giambattista Basile con el título Sol, Luna y Talía; forma parte de una colección de cuentos titulada Pentamerone. La historia es como sigue:

La princesa Talía corre el riesgo de pincharse el dedo con el huso de una rueca oculta entre lino, según advierten sabios y astrólogos. El rey y la reina deciden prohibir la entrada de ruecas, husos y lino a palacio y esto evita que la princesa sufra ningún percance hasta que, siendo adolescente, encuentra un huso y una rueca para hilar lino y se clava el dedo con el huso de la rueca bajo la uña, cayendo muerta.

El rey y la reina, afligidos por la pérdida de su hija e incapazes de enterrarla, deposita el cadáver de su hija sobre una tela de terciopelo, cierran el palacio y lo abandonan. Un noble príncipe Jorge que suele cazar en el bosque sigue a su halcón, que le lleva al palacio abandonado, donde halla a la princesa. Enseguida queda prendado por su belleza y, no contento con besarla, tras intentar despertarla, mantiene relaciones sexuales con ella.

Nueve meses después la princesa Talía, aún durmiente, da a luz a dos gemelos, un niño y una niña cuyos nombres son Sol y Luna. Los niños son cuidados por las hadas, que acompañan a la princesa mientras duerme. Un día el niño trata infructuosamente de cogerse al pecho de su madre, encontrando finalmente su dedo. Empieza a chuparlo y logra, casualmente, extraer de su piel la astilla envenenada. En ese preciso momento Talía recupera el conocimiento.

Pasa el tiempo y el noble, recordando los “buenos momentos” vividos con la muchacha durmiente decide acudir de nuevo a palacio. Para su sorpresa, la princesa está despierta y además no está sola, sino que la acompañan sus dos criaturas. El noble príncipe Jorge se da cuenta de que son sus hijos y así se lo explica a Talía, que lejos de enfadarse decide iniciar una relación con él. La pareja pasa una semana de romance y entonces el noble príncipe Jorge se marcha, sin mencionar que el motivo de ello es el obligado retorno con su esposa.

Entonces el noble príncipe menciona en sueños los nombre de Talía, Sol y Luna y con ello la esposa del noble se entera de todo, conociendo así la existencia del palacio, de la princesa que en él vive y de los hijos bastardos de su marido. Enfadada hasta más no poder, hace secuestrar a Sol y Luna, que acaba entregando al cocinero, dando la orden de degollarlos y de hacer con su carne un sabroso plato. La esposa decide quemar viva en la hoguera a Talía, también capturada. En el momento de llegar a la hoguera, Talía solicita poder quitarse primero sus prendas más delicadas, a lo que la mujer accede. Con cada prenda que se quita emite un grito de dolor. Sonidos que el noble acaba oyendo. La esposa le explica a su marido que Talía ha sido quemada en la hoguera y que, durante la comida, “¡te has comido lo que es tuyo!”, es decir, a sus hijos. En ese instante el noble príncipe Jorge ordena que su esposa, el secretario y el cocinero sean quemados también en la hoguera.

Sin embargo, Talía no llega a quemarse y el cocinero le explica que no ha sido capaz de hacer daño a los niños y que los ha sustituido por carne de cabra.

El noble príncipe llamado Jorge y la princesa Talía se casan y el cocinero recibe el título de tesorero real.

Esta sin duda es una buena version, por no decir excelente;  la verdad me impresionó que tuviera este tipo de trama e hizo que me gustara bastante.

La Bella Durmiente de los Hermanos Grimm

Un rey y su reina, por mucho que lo intentasen, no lograban tener un hijo. Pero un día, cuando se bañaba la reina en un estanque, una rana le anuncio su embarazo.

Pasados los nueve meses, dio a luz a una hermosa niña a cuyo bautizo quisieron invitar a las trece hadas de la corte, sin embargo, estas solo podían comer en platos de oro, y solo tenían doce, así que decidieron solo invitar a doce de las hadas.

El día de la fiesta llegó, y cada una de las doce hadas invitadas le concedió un don a la princesa; tales como: belleza, bondad, inteligencia, etc. Cuando ya iban por la decimoprimera hada, apareció aquella a la que no habían invitado, y furiosa por esto, lanzó una maldición, la cual presagiaba que cuando la princesa cumpliera quince años se pincharía con un huso de hilar, y moriría. Pero cuando ésta se había ido, la decimosegunda hada, que todavía no había proclamado su don, cambio la maldición, diciendo que en vez de morir, solo dormirían ella, y todos los habitantes del palacio, por un espacio de cien años.

El rey, con intención de que no se cumpliera la maldición, ordenó que todos los husos y todas las ruecas fuesen quemados. Al cumplir los quince años, estaba la princesa paseando por el palacio. Y cuando encontró una vieja torre que no había visto antes, subió por esta, hasta llegar a una habitación, donde había una señora hilando en una rueca. La princesa le pidió intentarlo, y cuando sostuvo el huso, el hechizo se realizó. Todos los habitantes en el palacio quedaron dormidos, incluso los reyes. Y casi al instante, el palacio se vio cubierto por una red de espinos, para que así no se pudiera perturbar a los durmientes.

Pasados los cien años, un príncipe, que había acabado de escuchar la leyenda de la princesa durmiente, se dirigió al castillo con intención de despertarla. Y cuando se acercó, los espinos se fueron apartando para darle paso. Cuando llegó al castillo, se dirigió a la habitación de la princesa, y cautivado por su belleza, la besó. Al instante, todos los habitantes del palacio despertaron y celebraron. Días después, el príncipe y la princesa se casaron, y vivieron felices para siempre.

Muy bien, esta es la versión que podría decirse tomó Disney, ya que no tiene mucha “violencia” , pero se les pasó la parte en que la rana anuncia la llegada de la princesa a este mundo, sin duda eso pudo haber sido algo que me hubiera gustado ver en la versión animada.

 

La versión de Charles Perrault

Esta versión empieza de la misma manera que la de los hermanos Grimm, sólo que en vez de trece hadas son ocho, si se incluye a la que pronuncia la maldición.

Sin embargo, una vez que se casaron los dos jóvenes, a los pocos días el príncipe tuvo que volver a su reino. Donde no reveló nada de lo sucedido con la princesa a sus padres, pues se decía que la madre de este era en parte ogra, y temía por su esposa y los hijos que tendría con ella. Con la princesa tuvo dos hijos, a la niña la llamaron Aurora, y al niño lo llamaron Día.

Cuando el rey murió, el príncipe (ahora rey) traslado a su esposa y a sus hijos al reino, donde fueron bien recibidos por todos, menos por la reina madre.

Sucedió, pues, que un día, el rey tuvo que irse, dejando a su familia en el palacio. La reina madre, entonces ordenó al cocinero matar a la princesa Aurora y cocinarla para que ella la comiera, sin embargo el cocinero decidió no hacerlo, y escondió a la pequeña princesa con su esposa para que la cuidara, en lugar de Aurora, el cocinero, preparó un cordero y se lo dio a la reina madre, quien se lo comió pensando que se trataba de su nieta. Lo mismo se repitió con el príncipe Día y con la misma reina (quien había sido antes la bella durmiente), siendo todos escondidos de la ogra en la casa del cocinero. Pero paso que un día, la ogra pasó cerca de la casa, y cuando escucho la risa de los niños los reconoció al instante. Entonces ordenó poner una enorme olla en medio del patio del castillo, donde mandó meter serpientes, sapos y todo tipo de criaturas asquerosas y letales; y allí meterían a la reina, al cocinero, su esposa, y los niños.

Sin embargo, cuando se iba a dar la sentencia, llegó el rey y al verlo, ella misma se lanzó a la olla y fue devorada por todas las alimañas que había adentro. El rey libero a su esposa, hijos, al cocinero y a su mujer, condecoro a estos últimos por proteger a su familia, y vivieron felices para siempre.

Y el hada madrina de Shrek decía que no había ogros en los cuentos de hadas, toma esa!

En mi más sincera opinión, yo creo que es mejor contar un cuento con todas sus letras, que inventar falacias y hacerlo más “dulce”, en mi caso hubiera preferido que me contasen este tipo de historias a vivir en el autoengaño.

No dudo que tal vez hiera la sensibilidad de muchos, pero que le vamos a hacer,  puedo decir que muchos años después me cautiva mas leer estos cuentos en su forma original, que a como los pintan en otros lados.

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