La rutina de ejercicio que mejor me ha funcionado

Hacer ejercicio siempre fue algo desagradable para mi, me sentía ridícula y lo veía como un castigo, todo esto en las circunstancias en las que se desarrollaba la actividad física que tenía que hacer.
Muchos años sentía como si fuera tortura el tener que ejercitarme por el motivo que fuera, era la hora desagradable del día.

Hasta que fui lo suficientemente mayor para cambiar un poco el contexto de mantenerme activa, con el Pechan nos inscribimos a un gimnasio que estuvo cerca de donde vivíamos en ese entonces y aunque era más divertido, me daba un poco de vergüenza el tener que salir de mi casa y que gente que no conocía me viera sudar.
Terminó nuestra suscripción y dejamos de ir, incluso empezaba a ver resultados de ese esfuerzo, pero no fueron lo suficientemente motivadores como para considerar continuar.

Pasaron los años y el tema «ejercicio» seguía constante en mi vida, era un pensamiento del que no podía darme el lujo de huir, hasta que algo pasó.

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