Una canción para un porcino

porco-rosso-1El pasado 2 de diciembre pudo haber sido un día cualquiera para todo el mundo,  pero para el Pachón y para mí, significa que recordamos con afecto y un poco de nostalgia el día que por fin firmamos el dichoso contrato que nos convirtió en marido y mujer. Y aunque sea algo que pudo pasar inadvertido, es una fecha muy significativa.

Según una lista de lo que se debe regalar en los aniversarios (aqui esta) y para nosotros este año tocaba algodón, lo primero que me vino a la mente fueron las torundas que usan los médicos en sus consultorios he de confesar,pero como este año deseábamos cosas que no nos hubiéramos obsequiado antes, el Pachón eligió que yo cocinara su receta de arroz a la que el denomina “Arroz Jambalaya” (que de Jambalaya no tiene nada, pero a el le gusta decirle así, que le vamos a hacer) y yo a el le pedí una canción.

Ya estamos a 6 de diciembre y todavía es hora que no he cocinado el arroz y el Pachón tampoco ha encontrado una canción, pero se disculpa porque estas fechas siempre tienen sus contratiempos y ocupaciones.

Para compensar un poco el obsequio tardío,  he seleccionado unas cuantas melodías que representen lo que el Pachón me ha dedicado a lo largo de estos años, es un porcino de pocas palabras pero cuando le da por ser cursi, es cursi, aunque a veces sea cascarrabias o que como siempre le digo ” que es un Pachón muy de momentos” (chiste local), es un Pachón especial con el que he pasado por muchas situaciones, lugares y cosas; el único que tendrá la fortuna de tener algo que los demás no tendrán jamás: a mi (que modesta jeje).

Dicen que alguien que expresa menos es el que siente más, así que para un Pachón de cursilerías autistas,  se merece que las canciones sean así, sin palabras, y que mejor que las bandas sonoras de las películas que mas me han gustado: Porco Rosso y  Howl´s Moving Castle.

Para vos Pachón!

 

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